Ver el mar desde un muelle o desde alguna playa es bonito, pero verlo desde los Acantilados de Moher, Cliff of Moher en inglés, es una experiencia única que te deja sin aliento y te das cuenta que no hay cámara fotográfica que pueda captar esa majestuosidad mejor que tus ojos.

Esta belleza natural es uno de los destinos turísticos (y geoturístico) obligada para visitar en Irlanda. Es un lugar cuya vista te abruma por sus cataratas de rocas y por su precipicio hacia el mar.

Atrás de nosotros se puede ver una parte del tramo para caminar. Imagen: Minerva Rivera y Dante Alfaro

Visitamos los Acantilados por la tarde y nos impactó tanto, que no nos dimos cuenta que el tiempo se pasa volando y cuando lo notas, sientes que no fue suficiente y quieres estar más tiempo.

 
Así que cuando lo visites, debes llegar temprano para poder disfrutarlo lo más posible porque cada dos pasos que des, durante los ocho kilómetros del recorrido, tendrás una nueva imagen para guardar en tu memoria pero sobre todo, un momento para respirar profundo, relajarte y contemplar la majestuosidad que tienes frente a ti.
 
El día que fuimos, para nuestra suerte, nos tocó un clima excelente por ser verano, pero al pasar las horas la temperatura fue bajando, lo bueno fue que llevábamos abrigos.
 
Lo aclaramos porque tenemos amigos que no han tenido la misma suerte debido a los constantes cambios climáticos de la región, así que es mejor visitarlo en esta época y si lo haces en otra temporada del año, simplemente ve bien preparado con ropa para frío y lluvia, así como un buen par de botas o tenis para caminar.
Imagen: Minerva Rivera y Dante Alfaro
Volviendo a la majestuosidad de los Acantilados de Moher, queremos comentarles que es impactante la altura desde donde estás, es algo curioso porque estás en un lugar muy muy alto pero al mismo tiempo sientes que estás tan cerca del mar.
 
Los acantilados de Moher se elevan a 120 metros sobre el océano Atlántico en el punto llamado Hag’s Head y se extienden a lo largo de ocho kilómetros para alcanzar una altura de 241 metros.
 
Pues bien, emocionados por la altura, empezamos a recorrer el lugar hasta encontrar la vista perfecta para poder observar a nuestro alrededor, hacia el infinito mar y poder reflexionar un poco sobre la majestuosidad que estábamos observando.
 
 

Pero al pasar unos minutos, la curiosidad pudo más y nos acercamos, con mucho cuidado a la orilla y la verdad, incluso ahora que lo estamos escribiendo, el corazón se acelera… ver al vacío es algo que definitivamente no debes dejar de hacer. Si por si solo el ver todo “de lejitos” es increíble, agrega la emoción de ver el vacío, es IM-PRE-SIO-NAN-TE.
 

Las majestuosas formaciones rocosas al lado del océano Atlántico te ofrecen una vista sin igual y convierten a los Acantilados de Moher en un mirador espectacular, así que vete preparado también con algo de comida para hacer un picnic con tu pareja o tus amigos, ¡es una experiencia única!

Aquí con nuestros amigos. Pasamos un día muy muy relajado y divertido. Imagen: Minerva Rivera y Dante Alfaro

UN LUGAR DE HISTORIA

¿Te imaginas pararte en uno de los puntos más altos de los Acantilados de Moher y poder admirar el océano infinito, así como lo hicieron hace cientos de años sus habitantes con el objetivo de proteger Irlanda? Sí, los Acantilados tienen mucha historia bélicas cuando las conquistas entre países eran el tema.

Ah, y si eres seguidor de Harry Potter y sus películas, te parecerá conocido cuando lo visites porque una de las cuevas fue escenario de “Harry Potter y el Misterio del Príncipe”. ¿Te imaginas?

Pero además, fuera de guerras, conquistas y películas, su historia como destino turístico data del siglo XIX, cuando Cornellius O’Brien, un político irlandés miembro del parlamento y terrateniente del condado de Clare, se adelantó a todos y lo vio como un lugar que atraería a turistas.

Este caballero construyó lo que hoy es la Torre de O’Brien y el muro que está a lo largo del lugar. Sí, este hombre fue un tipo visionario y adelantado a su época porque en aquel entonces pocos pensaban en el turismo, pero él lo hizo pensando en todos los que nos encanta viajar por el mundo.

Hoy, los Acantilados se encuentran entre los sitios turísticos más visitados en Irlanda y reciben aproximadamente un millón de visitantes al año.

Vista desde el mar. George Karbus para CliffsofMoher.ie
Vista desde el mar. George Karbus para CliffsofMoher.ie

CÓMO LLEGAR Y CUÁNTO CUESTA

No te puedes perder esta belleza natural y lo mejor de todo, la entrada cuesta solo €6.00 por adulto, niños menores de 16 años son gratis; y la entrada a la Torre O’Brien cuesta €2.00 los adultos y los niños €1.00 y si eres estudiante, te dan un descuento especial,

Y si lo que quieres es saber más sobre su historia, siempre podrás pagar un tour especializado; o si te interesa un paseo por el mar, puedes tomar un crucero, sí, uno el que podrás disfrutar de la vista a estas estructuras rocosas, el precio aproximado es de €20.00 por persona.

Si parte de Dublin hacia los Acantilados de Moher, como fue nuestro caso, les recomiendamos rentar un auto para así poder estar el tiempo que gusten y disfrutar más del lugar.

Ahora también puedes tomar un tour que te llevan en autobús pero solo te darán dos o tres horas de estancia, y al menos para nosotros, eso era muy poco tiempo para disfrutar de este destino turístico.

Imagen: MInerva Rivera y Dante Alfaro

Al rentar el auto, lo cual tal vez no sea lo más económico que un tour, sí es la opción más cómoda porque manejarás tu tiempo a tu gusto y además, tendrás la opción de ir conociendo la región a tu paso porque antes de llegar a los Acantilados de Moher, encontrarás lugares increíbles donde querrás parar porque son pueblos tan irlandeses que el idioma principal sigue siendo el Gaélico (el original de Irlanda). ¡¿Te imaginas?!

Una recomendación, cuando vayas en camino, toma imágenes del mapa porque en ocasiones la señal del Internet falla y no recuerdo haber visto algún letrero de indicaciones para poder.

Créeme, no te arrepentirás de visitar los Acantilados de Moher!

 

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